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Posted by on Ene 12, 2014 in Notas | 2 comments

EL DESAPEGO DIVINO – PARTE 2

EL DESAPEGO DIVINO – PARTE 2

Y ahora que me he desapegado de todo enfrento nuevamente “la transición”.

Todos hemos experimentado en alguna medida ese vacío incierto, ese camino inevitable que nos conducirá a lo que finalmente vamos a SER o en lo que nos vamos a convertir luego de haber recorrido el largo camino que materializará el CAMBIO.

La transición forma parte del camino hacia el desapego. Podríamos decir que el desapego es el arte de cambiar más poderoso del universo, el mundo y la galaxia. La transición es el espíritu que vive de manera implícita en el Desarraigo.

Posiblemente muchos no entiendan o sientan profundamente esto que quiero transmitir y se debe a que no han existido grandes movimientos en sus vidas. Cuando hay cambios, desplazamientos hacia nuevas realidades y evolución indefectiblemente esas energías irán de la mano con la transformación profunda. No podemos acceder a la nueva realidad sin abandonar la forma más antigua, aquella que convive con nosotros hace mucho tiempo, aquella que nos acostumbramos a revivir, la que está arraigada en nuestra piel y nuestra alma. Cuando el viejo sentimiento se ha hecho carne en nuestro SER lo aceptamos como nuestra única realidad, a pesar de que muchas veces cargar con viejos equipajes del pasado no nos lleve a nada o no nos permita evolucionar.

La vieja realidad que se formó con el tiempo transcurrido y con los años queda asimilada en nuestras células hasta que le permitimos transmutar. Fuimos arraigándonos a tantos sentimientos pasados que nuestra consciencia terminó por crear un hábito del cual quedamos presos. Lo positivo de este gran viaje es que la vida nos dará la oportunidad de quitarnos el velo, el viejo traje y cambiar de realidad.

No hay peor cárcel que la que uno mismo habita, que la uno mismo ha creado y muchas veces no permitimos debilitar para vencer ese enrejado y volar en libertad.

Hay quien aun así intenta volar por el mundo, transportándose dentro de su propia cárcel, encerrado en su celda, pero volando al fin…

El mayor conflicto interior radica en estar presos de nosotros mismos, de nuestras carencias, de lo que nuestros antepasados sembraron en nosotros y en lo que nosotros mismos hemos CREADO. El mayor enemigo que hemos configurado a lo largo de todos los tiempos son nuestras propias oscuridades internas, nuestro ego y carencia de amor.

El mayor enemigo a vencer no está fuera de nosotros sino dentro. El mayor desafío se presenta cuando tenemos que salir de nuestra propia interioridad para aprender a afrontar el afuera, el mundo exterior. La interioridad se comparte con el entorno, este la recibe, la incorpora y la guarda en su propia interioridad. Cada uno decide lo que hace con eso: la deja pasar o la toma como su propia forma.

Muchas veces sucede que otras personas nos invitan a convivir dentro de su cárcel y como nosotros no estamos ni somos lo suficientemente libres para elegir optamos por compartir la celda sin ser conscientes de que acompañados o solos siempre seremos presos de esa realidad interior, que dejará de ser algo que nos esclaviza cuando nuestro espíritu decida abandonar la forma para habitar la esencia a donde quiera que vayamos.

La vida es una especie de entramado cuántico donde todas las realidades quedan finalmente expuestas y somos nosotros los participantes activos de dicho entramado. Nosotros elegimos qué y cómo compartir lo que somos y sentimos. En definitiva cada ser humano formará su propia verdad y todas serán diferentes. No importa la cultura, el sexo, la religión… todas las masas, sin excepción, están conformadas por individuos que buscan y crean su propia verdad. Luego, la vida se encargará de brindarnos los escenarios para que desde nuestra interioridad expongamos nuestra visión de las cosas y habrá quienes sientan afinidad, empatía y formen a partir de ello su propia realidad. Los grandes formadores de la historia han hecho esto: Compartir su verdad y sembrar semillas de luz en aquellas personas que estuvieron de acuerdo en escuchar e incorporar esa energía para sus vidas.

Todos vamos a desapegarnos de todo tarde o temprano. De este plano humano solo nos llevaremos el espíritu que nos trajo y volveremos a la fuente para recapitular el camino diseñado. Todos traemos la impronta del desapego divino, está en nuestra sangre y este es el principal motor que nunca para de girar y circular. No hubo ni habrá ser humano en este planeta tierra que no haya conocido así sea por un instante esta energía de desarraigo fundamental para el desarrollo de la vida.

Imagina si todo fuera estático, si nada se moviera y siempre fuera lo mismo…

Imagina una vida en la que no se te permite evolucionar y ser diferente…

Imagina cuán triste y vacío se volvería nuestro interior si tuviera que estar condenado a ser lo que es y no tuviera posibilidad de ser diferente… todos estaríamos atados a la Matrix sin poder elegir y apostar por el cambio interior que creará el cambio exterior.

El valor más sofisticado y fundamental que Dios sembró en nosotros fue el PODER DEL LIBRE ALBREDRÍO. El poder elegir un camino, una dirección. Esto nos hace ser libres, espontáneos, naturales y sinceros con lo que nuestro corazón quiere y siente. Los sentimientos, el amor, el cariño y el afecto van mutando a lo largo de este viaje según muta nuestra consciencia. No podemos sentir y pensar igual a otras veces porque este observador testigo de la realidad interior y exterior irá evolucionando y cambiando su forma de ver las cosas, siempre será distinto. Desde el mismo instante que Dios nos envió a jugar en esta gran aventura y nos dio el don de poder elegir nuestro destino, elegir a las personas con las cuales queremos estar acompañados durante el viaje, pasamos a ser los únicos responsables del destino. Todo está diseñado para que tú puedas elegir.

Dios nos proporciona un gran abanico de posibilidades y todas ellas surfean en la inmensa ola de la humanidad. Si somos ricos de espíritu y nos llenamos de los alimentos que nuestro SER requiere para cambiar sufriremos menos. Entonces el vacío se volverá casi inevitable de vivir pero lo experimentaremos con diferentes ojos y sentimientos si estamos más preparados para hacerlo. Si a lo largo de la vida hemos asimilado las herramientas y enseñanzas que el mismo camino nos brindó sabremos cómo utilizarlas para SER FELIZ.

Es la vida la que nos forma con los elementos que serán necesarios usar durante el viaje. La forma que tendremos al aplicarlos siempre será distinta. Dios nos dio un paraguas y cada uno lo utilizará de diferentes maneras…

Un espíritu aventurero lo usará para cubrirse del sol cuando lleguen las etapas de caminar por el vacío, sabiendo que él lo cubrirá cuando los rayos sean demasiado fuertes para una piel que recién inicia el recorrido. Un viajero experimentado se sentirá acompañado por el paraguas y también lo usará en los momentos de tormentas, cuando el agua inunde tanto sus pies y caiga tan de prisa que ni siquiera tenga tiempo de abrirlo para cobijarse. Otros viajeros lo usarán cuando haya un leve rocío y sentirán protección ante esa leve llovizna que va penetrando la piel de manera lenta pero continua. Otros serán tan osados que dejarán que la lluvia caiga sobre sus hombros y mirarán hacia el cielo sabiendo que nada es permanente, que todo acabará tarde o temprano, que todo se transformará… Quizá tú te sientas ahora dentro de ese paraguas protegiendo tu piel de la tormenta, probablemente sepas a lo que me refiero cuando describo esta metáfora porque la vida se trata de experimentar y para ello todos vamos a sentir el frío, el calor, el amor, el odio, el sol quebrantando nuestra piel, la lluvia inundando nuestro espíritu y ahogando nuestro ser…

Puedo decirte que todo pasará, que todo es pasajero, que no importa el tiempo que dure esa tormenta, lo importante de transcenderla radica en ser diferentes cuando haya acabado, en haber aprendido algo durante ese tránsito, ya que es ahí donde los obstáculos nutren nuestro SER y alimentan el espíritu de conocimientos que luego serán necesarios compartir y brindar como servicio a nuestro prójimo más cercano.

A veces pienso que todo lo que uno vive en definitiva siempre será para el prójimo y para compartir. Claro que nutriremos nuestro espíritu de más herramientas mundanas que nos permitan avanzar más libres en este camino, pero finalmente tu aprendizaje de vida servirá para las almas más nuevas, aquellas que apenas van reconociendo las primeras etapas del camino.

Todo acabará tarde o temprano. El dolor se esconderá muy en lo profundo, aprenderemos a convivir con él y por momentos pensaremos que ya no está más con nosotros. La vida siempre nos dará la oportunidad de volver a él, brindarle el amor necesario, llenar los espacios vacíos para que finalmente todo cambie.

Todo puede ser tu destino y tu destino puede ser todo. Tú lo creas, tú lo eliges y luego tú mismo lo experimentas. Eres el principal protagonista de esta historia, eres el responsable de tu viaje y tienes en tus manos un poder que tú mismo estuviste de acuerdo en transportar en este escenario humano. Haz de él lo mejor que puedas hacer y no tengas miedo de soñar, desear, decidir y elegir lo que quieres. En tus decisiones siempre habrá personas que se favorecerán y ganarán, y siempre habrá otras que perderán y desearán que algún día elijas aquello que les beneficia.

No podrás satisfacer a todos, ya que al elegir un camino indefectiblemente otro quedará descartado. Tampoco podrás abarcarlo todo y querer acaparar todas las realidades juntas. No podrás vivirlas a todas en el mismo tiempo y espacio porque la vida te exigirá enfocarte en una sola dirección, dando lo mejor de ti y entregándote con toda la intensidad que tu alma tiene.

Si sientes en tu corazón enfocarte en una sola dirección ¡solo hazlo!. Siente paz al hacerlo y confía en lo que tu corazón te expresa. Se consciente que tendrás que desapegarte de otras realidades para cumplir con la que finalmente te hará feliz. Cuando tu espíritu y tu alma se enfocan en tu destino hay entrega genuina y podrás dar a ese servicio tu máximo potencial. Si ya has elegido un camino, si ya eres consciente de tus dones y virtudes, bríndalos al mundo con pasión y con amor. No hay peor destino que el que se experimenta a medias, entregando la mitad del potencial humano que viniste a sembrar. Anímate a ser y brindar al prójimo la mejor versión de ti mismo/a, para ello primero tienes que desapegarte de los miedos y conocerte cada día más y más. De esta manera sabrás quién eres y lo que estás dispuesto/a a invertir para lograr tu felicidad.

La vida nos tienta a invertir nuestro tiempo a cada momento. ¿Cómo invertiremos nuestro bien más preciado? Cada uno elegirá. Se consciente que tu tiempo es la moneda que mejor cotiza en el mercado y al invertirla apropiadamente es capaz de llevarte hasta la puerta de tus sueños. Úsala de manera correcta, no lo desperdicies y se consciente de su valor.

Experimenta cada desafío cotidiano como una prueba que el mismo Dios que te creó puso en tu vida para movilizarte a buscar más, para invitarte a ser diferente y cambiar…

Si las crisis, los problemas y los desafíos no existieran en el entramado cotidiano nada sería lo suficientemente interesante como para permitirnos buscar más. Cada prueba es un obstáculo que tiene un único potencial y es: Conducirte hacia la puerta de salida de la cotidianeidad para encontrar tu propio mundo interior, descubrirte en tu propia búsqueda, enamorarte de ti y sentir paz con ese reencuentro.

La mayoría de las personas no son conscientes de todos los aspectos del SER que son, porque se viven a sí mismos desde el papel de observadores pasivos, sin contemplarse desde afuera y vivirse desde los ojos de la humildad. Como viven apegados a todo lo que los hace sentir seguros duermen pensando que esa es su única verdad, terminan por ver una parte muy pequeña de la película mientras las oportunidades siguen girando para los que se animan a crear e invertir en su propio destino.

Nuestra vida está llena de señales, los números que pasan ante ti llegan para darte un mensaje, las personas con las que te sintonizas también, todo lo que nos ocurre cotidianamente (desde lo más pequeño e insignificante hasta lo más grandioso) llega a ti para decirte algo.

Hoy enfrento la transición con alegría, sabiendo que todo es un proceso de evolución que nunca acaba. Hay un camino que recorrer dentro del vacío y ¿sabes? Ya se ha vuelto tan conocido para mí que puedo naufragar en sus aguas libremente, puedo contemplar el espacio sin sentir demasiado dolor y hasta comenzar a disfrutar del destino final aun sin haber llegado.

Hoy puedo decir que amo estar en transición porque es el momento en el que puedo “explorar el sentido de la existencia”, es el momento donde resurgen las palabras que no tenían sentido y estaban perdidas dentro de mi corazón. Disfruto de la transición porque cuando ya estoy anclada en el destino final mi mente y mi enfoque pasa a estar en otras cosas y a veces olvido lo valioso que es el camino que finalmente nos convierte en lo que queremos ser.

Hoy puedo decir que el mejor momento dentro del Desapego Divino es sentir que ya no eres nada de lo que fuiste y nada de lo que vas a ser y que naufragas en un espacio donde solo hay vacío esperando en algún momento arribar en libertad hacia ese puerto que nos espera, que está preparando sus banderas para confirmarnos la victoria en el momento de llegar y poner nuestros pies en su sano suelo.

El desapego divino es una ilusión del tiempo pasado, presente y futuro. Es ese momento en el cual sentimos que algo que teníamos se fue, ya no está más y seguramente ya no volverá a nosotros de la misma manera. Probablemente sea una energía que regrese de manera diferente ya que nosotros la percibiremos de otra forma porque luego de haber atravesado el periodo de vacío habremos aprendido a indagar en nuestro espíritu, a hacernos fuertes y afrontar la vida con nuevas armas de luz que luego nos permitirán ganar cualquier batalla.

En realidad nadie gana ni pierde nada en esta vida, porque en el mismo momento que decimos que la vida es un juego en el que todos venimos a experimentar estamos diciendo también que no hay derrotas ni fracasos, solo experimentación. Solo existen los caminos que nosotros mismos elegimos y que nos permiten forjar el corazón de este guerrero que llevamos por dentro. Con el solo hecho de dejarnos vivir, ser y estar ya estamos ganando lo más valioso de la vida y es: SENTIR.

Por miedo, hay muchas personas que buscan o eligen experimentar y sentir menos. Esas almas, cansadas del largo viaje, han agotado sus últimas gotas de combustible y han olvidado el arte de capitalizar la enseñanza que cada desafío nos regala. Nunca deberíamos perder esas ganas de vivir y ascender en esta gran espiral evolutiva que es la existencia humana.

Un día estaremos en un lugar, otro día estaremos en otro… la vida habrá pasado ante nuestros ojos y en un abrir y cerrar de ojos ya no estaremos más aquí. No podemos permitir que la maquinaria de nuestros sentimientos se adormezca por miedo a revivir emociones pasadas. Si te sientes identificado/a en esto te invito a que sanes esos miedos que te alejan del verdadero sentir, para que de esa manera te desapegues de la propia cárcel que has formado. El tiempo de cambiar es hoy. No esperes que el mañana te lo sirva en una bandeja porque no es así como funciona. Para cambiar de realidad se necesita tener fortaleza, fe, confianza en el presente y toda esa fuerza sembrada hará que el mañana se cree en base a un nuevo escenario.

La mayoría de los seres humanos le teme al proceso de la vida, esto es normal, porque todos vivimos el miedo a no saber con qué nos vamos a encontrar. Queremos controlar el destino cuando el destino se autorregula solo siempre y cuando hagamos un buen uso de nuestro poder de libre albedrío. El miedo a lo desconocido muchas veces nos paraliza para toda la vida en un solo estado y no tomamos nunca la iniciativa para cambiar, por lo tanto nunca nos desapegamos de aquello que muchas veces nos daña y finalmente el cuerpo, la mente, la consciencia y las emociones se adaptan tanto a ese escenario que lo acepta como real. Finalmente ese escenario termina siendo una ilusión que el mismo tiempo lineal ha escondido en la memoria personal y de la especie, y terminamos confirmando algo que en realidad no es.

Jamás voy a olvidar una sesión de sanación que brindé a una mujer en mi primera gira a Sudamérica.

Estábamos trabajando con su niña interior. Para sanarla primero teníamos que purificar todos los aspectos oscuros de esa pequeña para que finalmente ascienda a la luz. Cuando la niña que estaba en un estado de oscuridad vio a la niña de luz que también estaba dentro de su ser me dijo: “A la niña que se encuentra en un estado de oscuridad le están cayendo trozos de su traje porque nunca fue real, siempre fue una ilusión”

Mientras la consciencia habitaba la forma de la oscuridad creyó que esa era su verdad cuando en realidad nuestra naturaleza eterna es la luz. La forma que elegimos para demostrarlo aquí en la tierra es a través de la transición de la oscuridad a la luz. Solo allí podemos tomar conciencia del valor de lo divino. Solo podemos entender un nuevo estado si primero carece de sentido para nuestro ser, si primero está apagado. Cuando se enciende finalmente lo podemos ver y tomar consciencia de esa realidad. Nacimos para ser conscientes de ciertas verdades universales y para que ello suceda primero tenemos que transitar por el plano de la inconsciencia e ignorancia. Solo aquel que ha pisado ambos bandos sabe de lo que estoy hablando. Personalmente he estado en una cárcel oscura la mayor parte de mi vida hasta el día de hoy. Para entender el valor y el sentido de la libertad primero tuve vivir presa de mi misma. Solo iba a poder entender el valor de ser libre el día que saliera de ese círculo vicioso, de lo contrario todo hubiera sido tan natural para mí que no hubiese entendido nunca el valor que hoy tiene para mi ese atributo divino.

El desapego a ciertas cosas me permitió liberarme de aquellas vivencias que hacían que yo estuviera encerrada en mi propia cárcel. Un día elegí y tuve el valor de cambiar y volverme rica en autoconocimiento. Primero tenía que conocerme a mí misma para después conocer a otros. Dentro de esa búsqueda me encontré con mi esencia y sucedió en el momento que menos pensaba. Y aquí estoy escribiendo, compartiendo mis sentimientos y transmitiendo lo poco o mucho que pude captar en el camino de transformación. Nada de lo que cuento o escribo es una teoría o información que estudié académicamente en alguna parte. La escuela de la vida me formó. Todo lo que comparto y escribo forma parte de mi camino de experimentación. No hay teoría más poderosa que aquella que se forma primero en la práctica. De hecho siento que en este proceso de despertar espiritual he tenido mucha práctica para después darle forma con las palabras y plasmarlo como teoría.

Hoy me siento libre y feliz, sé que aún quedan espacios dentro de mí ser que aún siguen encarcelados y mi próxima meta es descubrirlos para dejarlos ser libres para siempre.

Hoy disfruto de seguir estando en la transición sabiendo que nuevos puertos llegarán, que nuevos vientos soplarán para impulsarme hacia ese destino. Nuevas ventanas de oportunidades se abrirán ante mis ojos y para eso siempre estaré dispuesta a desapegarme de las realidades que me mantenían en mi área de confort para decidir una vez más movilizarme en el camino, conocer, seguir recorriendo, seguir nutriendo mi espíritu de nuevas aventuras que me harán cada vez más libre. Estaré dispuesta a dejar lo viejo y permitir que lo nuevo renazca en mi para seguir creciendo. La vida es un camino de ascensión. Nunca estaremos en el mismo lugar que antes.

Anímate a cambiar, anímate a dar el primer paso. Una vez que lo hayas dado el impulso superior te acompañará para prosperar esa primera acción. Disfruta del camino, disfruta de la transición, pues ella será la que te conduzca hacia el puerto anhelado.

Desapégate de todo y el TODO lucirá frente a ti para que tu decidas con que llenar nuevamente ese espacio vacío.

Y así es.

Con el corazón,

María José Bayard

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2 Comments

  1. Gracias, María José, muy interesante y reconfortante el artículo; en cuanto a mí, hace rato que estoy transitando por ese vacío del que hablas, donde ya no soy la persona que era, pero que tampoco visualizo nada en el futuro, y me asusta, porque yo me refugiaba en un pasado que ya no está, este vacío me causa dolor, a veces no sé qué pensar, si se trata de un proceso de transformación, o si algo, no sé qué, me pasó, o si me hicieron algo. Estoy haciendo terapia, (muchas veces lo hice), pero hasta ahora no saco mucho en limpio. No tengo profesión, ni trabajo, dependo de mi marido, carezco de un camino en la vida, de dirección, a pesar de que muchas veces, en mi desesperación, la pedí al Cosmos, ¿Qué puedo hacer? Gracias

    • Estimada Patricia: Tal vez te comparas con alguien que ya haya recorrido un largo camino. Te aconsejo empezar donde estas. Los pequenos pasos, como los de un bebe, son los mas importantes. Todo lo que te rodea lo has creado tu. Ha sido importante y mucho de ello todavia lo es. A mi me ha costado aceptar que primero debo ser feliz yo, para despues ofrecer a otros la oportunidad de ser feliz. Se feliz. Averigua donde yace tu felicidad. Es una decision. Tambien, si eres muy paciente, veras que todas las respuestas estan dentro de ti. Confiale a tu esposo los cambios por los que estas atravesando y tal vez te sorprendas de que el tambien esta cambiando. Si (con acento) tienes profesion, si tienes trabajo, aunque el resto del mundo no lo vea asi. Mi esposa y yo hemos criado a nueve hijos (y una decima es mia) y pensabamos que no teniamos un impacto en la vida, en el universo. Pero ahora los miramos y sabemos que hemos creado a creadores de universos. Seres humanos de inestimable valia. Tal vez ese fue nuestro plan para esta vida. Hay un plan para ti. Y tu sabes cual es. Animo, Patricia. Eres muy amada y muy especial. Esto lo debes saber tu.

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