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Posted by on Abr 13, 2015 in Notas | 0 comments

El don de ser libres

Me detengo a observar. Me detengo a pensar… y es en esta intimidad productiva donde escucho la voz del océano interior manifestándose. ¡Tanta agua alrededor de la esencia queriendo expresar el arte de las estrellas! Ellas impulsan mi andar cotidiano, sin esa conexión interna el espíritu se seca, se oxida, se adormece y se encapsula dentro de las formas sin recordar la fuente de la creación.

¡Cuántas voces quieren hablar a diario! Pero la rutina, la cotidianeidad las apaga. ¡Cuántas veces nos hemos iluminado en pensamientos con una mirada profunda de la vida! Aunque a veces hemos sentido miedo a naufragar por esas aguas cristalinas.

Cada esencia es exquisita y brillante. Me gusta observar el arte en todas sus facetas y me siento tan atraída por aquellas almas que deciden exteriorizar sus corazones; resueno con sus danzas desde lo más profundo y, a veces, lo hago desde la distancia. Me siento privilegiada y bendecida por los astros al generar resonancia con esos canales. Llegan y forman parte de mi vida, yo la de ellos… y es tan nutricio que sus presencias cambian una química profunda, mi corazón reboza de admiración.

Guada con su arte. Su forma de expresar y ver la vida a través de sus tibias manos que vuelcan en el papel la forma del universo. Aquella que muchas veces no podríamos contemplar, pero llegan a nuestros ojos gracias a que ella ha decidido expresar su don, plasmarlo y recortar partes de ese infinito universo en una obra de arte invaluable.

Conti, que con su locura acuariana llena de colores los espacios. Todo aquello que carecía de sentido, puede ser iluminado con su flamante llama. Pienso en cómo se transforman los objetos (que parecían muertos) y produce desde esa materia prima “un milagro”

La vida está llena de color gracias a las almas que eligen transformarse desde las raíces para luego sembrar ese don bendito que se les fue dado para que los demás habitantes del planeta podamos completar partes del gran rompecabezas celestial.

“El arte es la forma más elevada de la expresión humana”

Arte es transformación. Es elevación de la conciencia hacia su máxima pureza. La vida sin arte sería un vacío intenso difícil de soportar.

Pienso en lo magnífico que es transformar una página vacía, una hoja en blanco, en una forma que no solo le da una vida diferente al papel, sino a quien lo mira. El arte puede transformar tu espíritu cargado de sombras en un bálsamo de liviandad.

Pienso en mis amigos músicos, desde mis padres hasta los conocidos… sus notas transforman las miradas del observador testigo, en cada canto se oye resonar su espíritu valiente que aún está buscando ese “algo más”

Sabemos que llegamos a la vida sin nada y sin nada material nos vamos. Solo llevaremos impreso en nuestro interior todo aquello que hayamos sembrado. En este pequeño fragmento de tiempo en que elijo sentarme a explorar sobre todas estas cosas, siento el deseo de transmitir al lector este impulso, este fuego creador, para que exprese al mundo la forma que vino a sembrar con sus actos: Su propósito y su misión. ¿Cuál es?

Puedo hablar desde mi visión y contarles que mi misión es hacer uso de lo que nace de mí con facilidad, naturalidad, espontaneidad… Se trata de plasmar estas letras, que en combinación con otras, forman palabras… que en combinación con otras adquieren un sentido especial que observo primero en el plano de las ideas y luego termina teniendo un sentido espiritual para quien lo sienta o resuene con el mensaje. Además, me gusta mucho hablar, inspirar a las personas a reencontrarse, reconocerse y transformarse en lo que siempre han deseado. Para ello, siento que Dios me brindó un canal (como todos) y hemos pactado un tiempo en esta tierra para bajar herramientas (Símbolos Cuánticos de Kryon y Claves Tonales Pleyadianas) y colaborar desde este humilde espacio en la ascensión de nuestra amada GAIA.

Tengo en mis manos el libro de una persona que tuve el placer de conocer en Chile. Es un escritor y poeta de los cielos que finalmente materializó su obra para que podamos apreciar un espíritu más dentro de la rueda de la vida.

Pienso en los grandes autores que fueron parte de mi linaje álmico y mi familia humana (abuela y bisabuelo) Tibios corazones que ensayaban a ser grandes plasmando en las hojas nuevas inspiraciones para vivir mejor.

Tomo el libro del escritor Chileno, me dejo guiar por mi intuición y pido abrir una página para transcribir un pequeño mensaje:

“Todo el aire de los violines. Aparte del chelo humano, los violines, las violas y contrabajos componen este cuarteto creacionista. Somos uno. Componemos junto a compositores invisibles. Gracias al resto de los instrumentos de este cuarteto flotante y a la coral completa. Las musas nos inspiran y las ninfas, por supuesto, junto a sus faldas enmendadas en los cirros” (Roberto Maruri Ampuero)

Me detengo a reflexionar en esta tarde y nunca sé cuánto tiempo más pase en este estado. Estaré aquí hasta que algo exterior apague los sentidos de mi imaginación. Quizá suene el timbre en el portero de la cocina… el celular con algún mensaje… o simplemente algún funcionamiento orgánico me haga saber nuevamente que soy un ser humano combustionando en las formas y que para seguir viva en este espacio debo alimentar el cuerpo, beber agua, comer, descansar…

Pienso en mi amiga Carla que expresa la melodía de la Diosa a través de la danza. Cuando decide expresar pienso que sus brazos se extienden energéticamente y parecen cuatro. Sus pies se fusionan con el suelo, y éste amaga despertar junto a sus movimientos.

Siento mucha bendición por haberme encontrado en esta vida con tantos artistas: amigos, conocidos, familiares. En todos los espacios reina el arte. La expresión jamás se acaba. En ese mundo el sonido del océano esta siempre vibrante, listo para salir a escena en la tercera dimensión y expresar un fractal de la magnífica conciencia del creador. ¿Acaso no es maravilloso? Somos canales de la energía divina, somos creadores y procesamos, según nuestro linaje, una obra que puede transformar vidas.

Pienso en mi amiga Analía, quien a través de su capacidad organizativa y conectora de mundos, reúne a las almas afines para luego permitirles danzar en su “Espacio de Conciencia” que creó para “contener” a los artesanos del espíritu viviente, y claro, ella es la arte-sana mayor.

Pienso en mis amigos creativos, en todas las personas que de una forma u otra expresan las magnitudes de la vida. Sin esas dimensiones volcadas a la realidad que vemos y tocamos, nada tendría color.

Hoy siento el deseo de agradecer a cada ser humano que elije tomar su don en sus manos y “declararse libres” No solo haciéndolo posible para ellos mismos, a modo de gozar de algo que nace naturalmente, sino por compartir su arte, su sano vuelo…

Sin conciencias volando hacia lo más alto, el mundo carecería de colores. La expresión sería tan escasa, tan egoísta, que definitivamente nos privaríamos de reconocer otras dimensiones de la existencia. Dios no tendría pintores a través de los cuales embellecer las formas

Días atrás atendí a una persona que hace años está buscando la forma de dejar su trabajo rutinario en la empresa familiar para dedicarse a tocar el piano y pintar. Me comenta que sentía pena por dejar la empresa y sentía que estaba siendo egoísta con el resto de los integrantes si la dejaba. Le compartí mi visión al respecto y le dije que más egoísta era seguir eligiendo hacer algo que realmente no amaba, ya que su espíritu se iba secando y de esta forma estaba expresando la versión más tenue de sí mismo al mundo, ya que en todo mostraría su frustración. En cambio, si elegía nutrir esa parte de su espíritu que tanto anhelaba y volcaba su energía a perfeccionar su arte, su espíritu estaría feliz, lo cual haría que expresara la mejor versión de sí mismo al mundo exterior.

Egoísta es no hacernos cargo de lo que hemos venido a hacer y de los dones que traemos, esas expresiones naturales que se nos fueron dadas “por y para algo”
Desearía dejarte con esta última reflexión: ¿Hay algo que quieres hacer y todavía no lo has hecho? Pregúntate: ¿Qué puede ser más importante que satisfacer tu propio espíritu y brindar al mundo la mejor versión de ti misma/o gracias a esa decisión?

Te animo a que pruebes y lo hagas. Ningún miedo puede ser más fuerte que el don más sagrado en la vida, el que te dio Dios.

¡Que así sea! Está hecho. Hecho está.

María José Bayard

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