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Posted by on Ago 15, 2017 in Notas | 0 comments

El universo respira como una gran rosa

Y la rosa se abrió permitiendo que las galaxias se crearan. Las rosas geométricas bajaron a la tierra de la mano de las madres pleyadianas. Ellas las recibieron desde el Gran Útero Universal, las plasmaron en la tierra para el nuevo amanecer soñado.
 
Y sus semillas estelares esbozaron el SÍ GALÁCTICO, aquellas que llevarían consigo y contigo para ver madurar el sabio rocío del viento solar que las pulsó, tendiéndolas en el olvido de los puntos ciegos del planeta para que ninguna fuerza que no tuviera a la creación dentro pudiera opacar el nuevo amanecer.

 
Y ya no serían lémures ni atlantes. Sirianos o pleyadianos… serían los seres que GAIA parió desde su propio vientre, los hijos de la tierra, envueltos con todo el viaje anterior pero consumando la estela galáctica en el UNO nuevamente. Para regresar al punto del origen donde el TODO siempre estuvo esperando verse a sí mismo dentro del gran útero universal.
 
Y Agrippa Maia volvería a brillar de nuevo. Porque es la malla de nuestra nueva especie. Y en el momento en que reconocieran los frutos sagrados del amor verdadero, ya nada los apagaría de nuevo. Y ahí tomarían al SOL sagrado y estarían listos para manifestar la manada, encendiendo las luces de los distintos reinos, los vientos… los abuelos acompañarían con su canto, anunciando la remembranza, diciendo: “Ahora sí, ¡Que viva la santa trinidad!”
 
Y es que el recorrido pareció largo, más solo fue un simple soplido que el Dios/Diosa creó en este espacio para volverse a re-crear y encender su matriz solar.
 
Cada vez que vuelvas a observar la puesta del sol recuerda que el sol se lleva dentro, por más que hayas tenido que atravesar la noche galáctica, el sol siempre estuvo ahí acompañándote.
Ahora es tiempo que selles la ilusión adquirida hasta este presente, liberes el viejo resabio ancestral, despiertes tu sol central, pues en ÉL están tendidos los códigos para asimilar todo el viaje ensoñado que atravesaste en cada constelación de amor que te abrigó en sus sueños para darte la posibilidad de iluminarte dentro de una experiencia terrenal.
 
Y con el coro rozagante de gloria volverán a amanecer los corazones valientes, semillas estelares de esta galaxia, que tejieron la historia. Y hoy están, se encuentran encarnados en la tierra, para ayudar a que la nueva raza despierte.
 
Y cuando los padres/madres creadores de este nuevo reino los vea, se encenderán con asombro y admiración, pues ellos los han formado. Y como guardianes del silencio lo romperán, y dirán: “Sí, lo hemos logrado. Una vez más el eco de la historia ha sobrevivido en la galaxia y una nueva raza se ha manifestado para dar a luz otra nueva”
 
Y la parte más lineal de la creación preguntará: “¿Cuándo acabará el tiempo de la creación?”
 
Y la expresión más elevada de Dios responderá: “Jamás”
 
Y con palabra JAMÁS dirá “Ja” de risa, por tan inocente apreciación lineal. Es decir que se reirá de esta parte de sí mismo. Y dirá “más” sabiendo que siempre habrá más y más. Sabiendo que siempre continuará expandiéndose sobre su propia creación. Es tan inmenso el amor que no puede ser consciente de lo que es hasta tanto se haya refractado en las múltiples capas de conciencia de sí mismo.
 
Refractar esta luz dentro de la especie será parte del próximo estadio del plan, y así despertarán dentro de sí todo el universo circundante, que ahora explorará con calma hasta la llegada del próximo atardecer.
 
Con amor infinito.
 
Canalización de la voz de la hermandad femenina lemuriana.
Kurí (Así sea)
 
Maria José Bayard

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