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Posted by on Ene 23, 2017 in Canalizaciones Kryon, Notas | 0 comments

La frecuencia del unicornio en los nuevos niños y la forma orgánica de traerlos al mundo

“Para cambiar el mundo es propicio cambiar la forma de recibir los nuevos seres que encarnan”

Pasaron 7 meses desde la salida al mundo de nuestra hija Gaia.

Concebirla fue toda una preparación. Sabía que me estaba preparando, pero muchas veces hice cosas que no comprendía en ese momento y luego entendí que eran necesarias para la gestación de su esencia en mi útero.

Parte del camino fue transformarme como mujer, elevar mi conciencia, sanar los registros emocionales del utero, resolver partes de mi cadena ancestral, en fin… todo un camino.

Luego de todo este andar estuve lista, a mis 30 años, para gestarla. Deseé mucho ser madre y conocer a mi alma afín con el cual no sólo compartiríamos la dicha de “ser padres” sino también ser una pareja, compañeros de camino.

Quedar embarazada no fue el fin de mi deseo sino el principio de todo. Escuchar a esa vida… recibir sus mensajes… saber qué era de ella y que era mío… distinguir claramente cuando el ser se hace a un costado para que el portal se abra y recibir una esencia que es nueva en tu cuerpo. Descubrir los dones femeninos más profundos… fueron parte de lo que, inconscientemente, anhelaba experimentar.

Nacimiento

Al principio, estuve perdida con relación a cómo y dónde nacería. Pero por el quinto mes se fue aclarando. Escuchar lo que ella quería fue fundamental. Una parte de mi se resistía a planificar dentro de la vieja forma. Entonces nació la que para mí y el clan era nueva: Quería tener a mi hija a través de un parto libre en mi propia casa.

Mi pareja tuvo resistencias al principio, pero fueron tan fugaces que ya ni siquiera recuerdo lo que lo hizo cambiar de opinión. O si, fue un documental que me prestó una amiga, Carla, que se llama “Parirás con poder” Después de verlo se asentuó en nosotros el deseo de tener a nuestra hija en casa. Y así fue.

El equipo que acompañó fue maravilloso. Desde los abordajes corporales y todo el acompañamiento emocional y más con Carla Silvana Calcaterra y Raquel shallman, hasta las parteras y obstetra que estuvieron presentes en el parto.

Parir en libertad implica hacerte cargo de tu propio poder y esta forma la decide la mujer, de
forma consciente o inconsciente, lo decidimos nosotras.

Cuando no hay interrupciones durante el trabajo de parto y hay conexión entre los dos seres que crearon esa vida (papá y mamá) se
ingresa a una dimensión bien profunda, única y especial para cada alma, donde el parto pasa a ser el acto espiritual más importante en la vida humana. Es que está claro que lo es, ya que de esa ceremonia depende que la humanidad siga en vigencia.

Pero cuando se lleva con conciencia, sin que nadie te apure, sin goteo, ni un doctor que quiere qué paras para irse de vacaciones u otra cosa, o prefiere cortar tu piel para que se haga más rápido y se gane más en términos económicos, la vida que nace lleva una impronta imborrable, difícil de cambiar en otros
Niños que nacen por métodos invasivos, y es el haber entrado al mundo de la forma que Dios predestinó en el cuerpo de la mujer humana.

Es necesario que la mujer trabaje en si misma, refuerce su auto valoración y confianza, porque una mujer empoderada elegirá cómo traer a su hijo al mundo. No se dejará convencer desde el miedo, desde la industria y lo artificial…

Es curioso porque hemos perdido lo orgánico y no pasaron tantos años desde que la mujer que paría en su propia casa. Hubo un bache importante de hace 60 años donde la industria ha abarcado gran parte de nuestra vida, evitando el desarrollo natural e inteligente del cuerpo de una madre. Con esto no estoy diciendo qué hay que descartar la industria médica, digo que la industria debe respetar los procesos orgánicos y cuando estos no pueden dar a luz, habiendo probado todas las alternativas naturales, recién allí intervenir para colaborar.

Niños puros

La frecuencia de los nuevos niños traen la pureza del unicornio sagrado

Yo fui a buscar a mi hija al cosmos y su papá sostuvo el portal (era el guardián) por el que bajó nuestra hija Gaia.

Luego de 5 horas de trabajo de parto, estando dentro de una pileta especial para parir en el agua, miré a los ojos a mi pareja Leonardo y le dije: “Tenemos que ir a buscar a nuestra hija”

Leo dijo que mis ojos se perdieron por unos momentos y me fui… Si, literalmente estaba ida. Ascendí por tubo blanco y busque a mi hija en el cosmos. Ella bajaba radiante, arriba de un unicornio. Juntas bajamos mientras papá sostenía ese acto. A las dos horas de este episodio nació Gaia Abril.

Narrar este momento sigue emocionándome como la primera vez.

Tiempo después me encontré con una persona en el centro que tengo en Belgrano. Ella vive en una tribu en las sierras de Córdoba. Vio uno de los símbolos que teníamos en calcomanía a la venta en el espacio y me comentó que muchos niños de la tribu a la que ella pertenecía dibujaban unicornios.

Algo cayó en mi conciencia en ese momento y supuse que muchos niños índigos que nacen ahora traen además de este sello la impronta prístina del unicornio sagrado. ¿Vendrá mi hija de un planeta en donde hay unicornios? Tendremos que esperar a que hable y nos cuente de donde viene su espíritu.

Necesitamos retomar el ritual del nacimiento en conciencia…. la forma de venir e irnos del mundo determina gran parte de nuestro recorrido.

Cada vez son más las mujeres que desean volver a lo natural… lo salvaje. Es que parimos con el lado más primitivo del cerebro. Esa es la parte que despierta nuestra capacidad de sostener y atravesar el parto.

No pueden privarnos de sentir el bello dolor que implica traer una vida al mundo. No podemos privarnos a nosotras mismas de
vivir la naturaleza que se nos fue dada. La anestesia lo único que ha hecho es inhibir procesos en nosotras porque nos dan miedo sentir.

Trabajemos en empoderarnos, en confiar en nosotras mismas. Dejemos de poner el poder afuera. Un médico, una partera, son acompañantes del proceso. Las protagonista somos nosotras.

Sanar en el inconsciente la cesárea

En los trabajos con las consultantes mujeres he visto esta rasgadura, está perdida de poder cuando han sido cortadas en una cesárea. Esa cicatriz queda no sólo en el cuerpo físico sino también en el cuerpo emocional dejando la marca de “no haber podido” Y es un dolor tan profundo que ni siquiera se llega a tomar conciencia.

“Otro lo tuvo que sacar y no fui capaz de traerlo a la vida humana”. Ése es el sentimiento inconsciente que queda en el campo.

Propongo a estás mujeres realizar una terapia que llamo: “Re-constructiva del momento de dar a luz” para cambiar en la memoria emocional este hecho tan importante.

Cómo es?

Se revive el parto y se cambia el escenario. Si hubo cesárea se cambia hacia parto normal, entonces la memoria emotiva en el inconsciente pasa a tener un nuevo programa y esa herida profunda se sana. A su vez, beneficia al hijo, ya que recibe el nuevo programa de que mama lo trajo a la vida de forma natural. Esto ayuda en el desenvolvimiento del niño ya que el no haber tenido que trabajar junto a mama para nacer los hace más vulnerables ante ciertos hechos de la vida.

Hay mucho más para contar… espero pronto poder tener más tiempo para narrarlo o poder comunicarlo por algún video.

Infinito amor y bendiciones

María José Bayard

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