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Posted by on Dic 3, 2014 in Canalizaciones Kryon | 0 comments

Carta a un trabajador de la luz – Parte II

Carta a un trabajador de la luz – Parte II

Canalizado el 15 de Noviembre de 2011, por María José Bayard, Buenos Aires – Argentina

Carta a un trabajador de la luz – Parte II

Amados, Yo Soy Kryon del Servicio Magnético.

Y aquí estamos mis queridos, enviando nuestro amor sobre este lugar en el que posas tus ojos, sobre este libro, este mensaje y este reencuentro con tu amada familia, aquella de la cual tú formas parte, mi querido ser humano.

Como otras tantas veces te lo hemos dicho: “Tú eres amado y honrado tiernamente por nosotros, la familia del velo angelical del cual tú también eres parte”.

Mientras habitas la materia sólo puedes ser partícipe de algunas cosas mi querido humano, y no eres consciente de todo lo que acontece del otro lado del velo, allí donde la vida existe, es eterna y todos somos UNO, fundidos en comunión por un único fin de amor en nuestra eterna existencia.

Antes de que tú nacieras en esta tierra que ahora habitas, estabas aquí a mi lado, con todos nosotros, con la parte que para tu dimensión humana es desconocida y que muchos de ustedes llaman Dios. Dios eres tú mismo, pero desde una dimensión diferente de la cual tú habitas en este mismo momento.

Mi querido humano, cuando leas este mensaje habrás llegado a un punto de maduración en tu vida humana; tu sentido de la realidad se habrá ampliado tanto, que habrás llegado hacia este último mensaje del presente libro cumpliendo un hermoso ciclo y habiendo alcanzado este punto de energía.

Mi trabajo ahora consiste en motivarte para que compartas tu luz con los demás, con el prójimo, que al igual que tú, forma parte de la misma esencia, de la misma luz que es Dios.
¿Por qué te digo todo esto? Porque la luz que tú te permitas dar, estará colaborando a que más personas como tú, se abran al despertar y el reconocimiento de su verdadera esencia y magia espiritual.

Con el solo acto de proponerte dejar los miedos de lado, abrir tu corazón para dar y no esconder tu luz, ya estarás ayudando a que muchas personas puedan ver en ellos mismos la misma luz que ven en ti.

Sí, mi querido humano, tú eres un reflejo de los demás y los demás son tu propio reflejo. El ser humano lleva escondido en sí mismo un espejo interdimensional metafórico, que dice: “Yo soy como tú, y tú eres como yo”. Es una frase que tiene forma circular, ya que si lees primero la frase final y luego la primera, verás que el significado es el mismo: “Tú eres como yo, y yo soy como tú”.

Mi querido humano, de cualquier manera que lo mires, la verdad es que tú eres un reflejo del prójimo, y el prójimo es un reflejo de ti; ambos co-existen en un mismo lugar llamado tierra y son hijos de la fuente divina que es Dios, ustedes mismos en esta dimensión en la cual me encuentro yo, Kryon, y desde donde transmito este mensaje.

Mi querido humano, mi querido hermano, permítenos abrazarte y cobijarte con el amor del hogar, con la misma luz que tu corazón irradia, e ingresar en ti para llenarte con el amor del espíritu. Deseamos iluminar tus pies que tanto han caminado ya, transitando un largo camino de encarnaciones aquí en la amada GAIA.

Permítenos lavar tus rodillas con agua bendita y que la luz de nuestro amor active en ellas un amoroso y honrado andar por este planeta; permítenos bendecirlas, brindarles sostén y alegría para que sigan transitando este hermoso camino.

Permítenos honrar tus caderas, activar en ellas la luz que se merecen por servir de sostén a cada momento, en cada espacio en el que te encuentras ahora de pie. También queremos bendecir tus hombros y tus brazos, con los cuales manifiestas las cosas que eliges co-crear para tu vida humana.

Déjanos honrar y llenar de amor tus tiernas y suaves manos que te han permitido trabajar, alquimizar la comida de cada día y hacer que tu vida sea posible en la tercera dimensión de las formas.

Activamos la luz en cada una de las partes mencionadas antes: tus pies, tus rodillas, tus caderas, tus hombros, tus brazos y tus manos; lo hacemos para permitir el libre fluido de la energía de ahora en adelante, y la continuidad de tu camino aquí en la amada y adorada GAIA.

Mi querido humano y hermano, a continuación brindaremos la segunda parte de la “Carta a un trabajador de la luz”, y así estaremos cerrando un ciclo de la energía en este momento, para tu vida y tu despertar.

Ahora te decimos que…

Así es.

Kryon

Carta a un trabajador de la luz

El mismo humano que antes vivía en la completa agonía de su vida, en el drama y la oscuridad, aquel que se dirigió a un trabajador de la luz, ahora le escribe una segunda carta. Decide accionar, toma un lápiz y un papel y escribe las siguientes líneas:

Querido trabajador de la luz:

La última vez que intenté escribirte una carta, finalmente no pude enviártela, ya que en medio del camino, me he transformado en una persona diferente.

Fue tan grande el despertar y la expansión de la conciencia que viví en ese momento, que terminé por no entender si me estaba escribiendo a mí mismo, o te escribía a ti.

Luego de escribir esa primera carta, la guardé en mi corazón para recordar y atesorar para siempre ese gran momento en el que se produjo por primera vez “mi despertar”.

Con el tiempo, comencé a darme cuenta de otras cosas y ése es el motivo de esta segunda carta. Te pido que ahora te prepares para recibir todo esto, ya que son muchas las cosas que me he estado replanteando en este último tiempo.

Al final de mi primera carta, comprendí que yo también poseo esa luz de la que tú siempre habías hablado; entendí que el trabajador de la luz es un arquetipo del guerrero, no es un arquetipo humano, sino un modelo angelical. Entendí que el trabajo de un guerrero de la luz es ese momento en el que sólo existe Dios y tu propio espíritu, fundidos en un mismo amor por el mundo y la humanidad.

Este arquetipo vive en cada uno de nosotros y podemos decidir activarlo, o ignorarlo toda la vida tal como lo había hecho yo, un poco antes de comenzar a escribir mi primera carta que nunca llegué a enviarte; ahora me doy cuenta de que me estaba escribiendo a mí mismo, a mi propia luz que había tapado y escondido todos estos años.

¿Cómo es esto, querido trabajador de la luz? ¿Acaso nos pasamos la vida intentando sortear los desafíos, los obstáculos e ignoramos el vacío que llevamos adentro; y en esa distracción nos olvidamos de reconocer el verdadero sentido, la verdadera esencia de la vida, el camino que todos juntos estamos transitando aquí?

¿Acaso el propósito de la vida es éste: despertar un día y darnos cuenta de que siempre estuvimos dormidos esperando en silencio ese “gran día” en el que se produce el despertar? ¿Despertar a qué? Al sentido de la vida, de nuestro nacimiento, de nuestra encarnación en este mundo, el para qué estamos aquí haciendo lo que hacemos, reviviendo aquello que nos pasó, y con todo eso, vivenciando el presente.

Cuando terminé de escribir mi primera carta, sentí que algo se había activado en mí, como un conocimiento que había permanecido oculto a mi parte consciente, a mis ojos tridimensionales; y desde ese día comencé a mirar la vida con otros ojos.

Ahora, aunque intento sentir y pensar como solía hacerlo antes, no puedo. ¿Sabes una cosa? Me he olvidado cómo era antes de conocerte a ti y de despertar como lo hice ese día. ¿Acaso ese antiguo “yo” se fue tan pero tan lejos que dejó de existir por completo en mí? A veces intento recordar el pasado y me siento totalmente neutral con respecto a algunas cosas. ¿Será que me he vuelto más frío, o es el cambio y el despertar que se produjeron en mí los que hicieron que esto pasara?

Por supuesto, no he perdido la memoria y recuerdo claramente todo lo que viví en mi experiencia terrenal, pero a veces sucede algo extraño: siento que estoy viviendo otra vida; de repente, me parece que todo pasó tan de prisa que es como si un antiguo “yo” hubiese muerto y resucitado en una misma encarnación a una nueva luz y un nuevo despertar.
¿Acaso uno muere muchas veces en una misma vida?, ¿acaso esto que siento en este momento se trata sólo de eso y nada más?…

En estos días, es este interrogante el que me impulsó a escribirte nuevamente esta segunda carta, sobre todo, porque me urge encontrar algunas respuestas a aquello que me he estado replanteando acerca de este despertar.

Ya no soy el mismo, me doy cuenta de que he cambiado, me lo dicen las personas que me conocen y que en realidad, ahora me desconocen debido a mi nuevo despertar. Eso también me hace pensar que aquellos que alguna vez me conocieron y compartieron cosas conmigo, en realidad sólo conocían una parte de mí; ahora que he cambiado y despertado a una nueva realidad, comienzan a conocer a mi nuevo “yo”. A decir verdad, yo también he comenzado a reconocerme a mí mismo.

Suena paradójico, pasé toda la vida conmigo mismo y recién ahora me reconozco. ¿Cómo es esto? ¿Uno transita por diferentes realidades y con el tiempo, va conociéndose cada vez más? ¿Cómo pude haber convivido conmigo tanto tiempo, sin conocerme en realidad? ¿Acaso a todas las personas que caminan por esta vida les ocurre lo mismo? ¿Cómo podemos mirarnos todos los días al espejo y no saber quiénes somos, cuál es nuestra esencia y por qué estamos aquí? ¿O tal vez nos hemos propuesto ignorarla toda la vida cuando nuestra verdadera identidad estaba a la vista? Y si así fuera, ¿por qué lo hacemos?, ¿no es más fácil conocernos, saber quiénes somos y vivir con paz y tranquilidad?

Querido trabajador de la luz, tú pareces saber quién eres. ¿Cómo lo sabes, si eres igual que yo y que las billones de personas que habitan este planeta? ¿Cuál es la diferencia? ¿Por qué tú te miras en el mismo espejo y puedes ver una parte de ti que otros no están viendo?

Creí que el despertar que experimenté al escribir la primera carta resolvería todos los enigmas de mi vida; me doy cuenta de que no es así, de que la vida continúa con sus desafíos, pero ahora me encuentro ubicado de otra manera para poder resolverlos.

Entonces, retomando lo anterior, ¿qué ves tú y qué vemos los demás humanos cuando nos miramos en el espejo que refleja el mismo “yo” que supuestamente conocemos? ¿Acaso tú te miras en otro espejo que los demás no conocemos? ¿Hay algo que debemos aprender para finalmente lograr conocernos mejor a nosotros mismos?

Desde aquel día en que terminé mi primera carta, no he dejado de pensar en muchas cosas. Mi despertar en ese momento fue tan fuerte y repentino, que desde entonces he comenzado a transitar un camino; es como si poco a poco fuera ascendiendo de nivel de conciencia y fuera teniendo cada vez más revelación.

Me doy cuenta de que ya no soy el mismo que era ayer, ayer no era el mismo que hace algunos años y ahora, no soy el mismo que seré mañana. ¿Quién soy? ¿Cómo es esto, querido trabajador de la luz? ¿Mi identidad cambia permanentemente? Porque ya no sé quién soy o quién debo ser; me pregunto si no sería mejor permanecer estático, ser siempre el mismo y renunciar a tantos cambios absurdos que al final, quizás lo único que hacen es causarme más y más problemas.
¿Acaso es bueno cambiar?, ¿y si no cambio nada, qué pasará?, ¿seguiré siendo el mismo que soy hoy y fui hace algunos años? ¿Acaso todo está en constante movimiento y a nosotros, los humanos, nos resulta difícil adaptarnos al movimiento de la vida y el camino de ascensión que ella nos propone?

La misma frase lo explica: “camino de ascensión”. Se trata de un camino, un salto cuántico que de un momento a otro nuestra conciencia da; y a partir de ese despertar, continuamos transitando un camino que, por cierto, me intriga saber si tiene un final…

Un camino es para ser transitado y a medida que avance, nunca estaré en el mismo lugar que estaba antes; hoy estoy en un lugar y mañana estaré en otro, y pasado… ¡quién sabe! ¿Puedo elegir detenerme y quedarme en algún lugar, o es necesario que me adapte al movimiento?

¿Qué pasará si elijo permanecer en un único lugar y nunca más moverme de allí? Porque es más cómodo para mis sentimientos humanos; allí me siento seguro, ya que lo conozco todo y puedo controlar cualquier imprevisto que llegase a surgir. En cambio, si estoy en constante movimiento y siempre me encuentro reconociendo y recorriendo nuevos caminos, no tengo cómo controlar las situaciones que se presenten.

Querido trabajador de la luz, ¿puedes decirme qué debo hacer ahora?
Si tú me dices que el movimiento es bueno, que el camino de ascensión es apropiado, lo aceptaré; pero, ¿cómo hago para adaptarme?

En estos tiempos donde todo ocurre con tanta rapidez, de repente me parece que estoy viviendo una especie de “estrés post-despertar”. ¡Oh!, no me he dado cuenta de que mi mente humana ya ha tendido a rotular el problema; ahora lo sumaremos al gran “libro de enfermedades” y seguramente, descubriremos la píldora que nos ayude a sanar dicho desorden.

¿Cómo hiciste tú querido trabajador de la luz? ¿Acaso tú también despertaste un día y comenzaste un camino en tu propia existencia? ¿Te sentiste también un poco desconcertado, luego de haberte abierto a vivir tu vida espiritual? ¿Tomaste alguna píldora para intentar controlar aquello que te estaba pasando? Necesito que alguien me ayude y me guíe para saber cómo continuar en este camino.

¿Necesitaste tú de algo o alguien exterior que te ayudara a calmarte? Quizás hayas pedido ayuda en algún lugar, pero si se supone que tú llevas adentro a tu propio maestro interior, ¿por qué no acudir a él en busca de ayuda?

Ahora lo comprendo…

Hay momentos en los que se produce la transición y suele resultar un poco angustiante salir del viejo “yo” para comenzar a gestar uno nuevo. Encontrarse en el medio puede resultar desesperante, pero sólo hay que esperar a que el nuevo perfil se manifieste.

Para la paciencia no hay píldoras, métodos o formas; de hecho, ésta es en sí misma “el método de espera”.
Ahora comprendo que no me queda otra opción más que saber esperar con paciencia y seguir conectado y acompañado por mi propio SER y maestro interior. ¿Es ésa también tu guía, querido trabajador de la luz?, ¿acaso es ése el espejo que tú miras cuando estás perdido y no sabes qué hacer o hacia dónde debes ir? Te dije hace unos momentos que tú siempre pareces saber quién eres, pero si tu identidad exterior está cambiando permanentemente, ¿cómo puedes saber quién eres hoy, si mañana ya habrás cambiado de nuevo tu anterior y viejo perfil?

¿Acaso el maestro interior que vive dentro de nosotros no envejece y es el mismo en cada uno de los billones de seres humanos sobre este planeta? ¿Es ése tu espejo, querido trabajador de la luz?, ¿es ése también mi espejo? Porque si es así, fue, es y será siempre el mismo; quien no será el mismo soy yo, el que soy ahora en esta encarnación y quien te escribe esta carta. Quien no será el mismo será este observador humano que intentará volver a mirarte, reconocerte y activarte una y otra vez; que irá cambiando la visión que tiene de las cosas y de los acontecimientos que ocurren diariamente a su alrededor.

Tú, querido maestro, siempre serás el mismo, ¿no es verdad? Tú eres lo que eres y lo seguirás siendo por toda la eternidad. ¿Es a ese maestro a quien miras en tu espejo, querido trabajador de la luz para, de esa manera, saber siempre quién eres? Porque tu identidad espiritual nunca cambiará, seguirá siendo lo que es por toda la eternidad. Serás tú, querido trabajador de la luz, quien cambie porque se habrá modificado tu visión de las cosas. Todos los seres humanos por igual podremos cambiar, pero ese maestro interior siempre será el mismo: luz, sabiduría, amor, pureza, magia, espiritualidad…

¿Acaso todos llevamos dentro a ese maestro interior?; ¿por qué algunos lo activan y otros no, si todos tenemos las mismas posibilidades? ¿Será que algunas personas no tienen miedo de permitirse sentir lo sutil, trascendental, metafísico, esotérico e intangible; mientras otras no se lo permiten a pesar de estar hechas de la misma esencia?

¿Qué puedes decirme al respecto, querido trabajador de la luz? ¿Será que aún utilizan el viejo espejo tridimensional para mirarse y creen que eso que ven es lo que ellos son en realidad?

Querido trabajador de la luz, ahora que tú y yo sabemos que existe un segundo espejo interdimensional en el cual podemos mirarnos, ¿por qué no les enseñamos a usarlo?

Quizás no lo han usado todavía por el simple hecho de que no sabían que existía. Eso era lo que me ocurría a mí, yo viví toda mi experiencia terrenal mirándome sólo en un espejo y creyendo que allí terminaba todo mi reconocimiento y experiencia.

¿Cómo hacer para enseñarles a todas las personas que ellos tienen un segundo espejo en el cual pueden ver su verdadera identidad, que no cambia, que es eterna y que vive dentro de mí, de ti y de cada uno de nosotros?

Tal vez eso pueda ayudarles, como me ha ayudado a mí, a saber quiénes son y qué hacen aquí; quizás puedan comprender al igual que yo en este momento, que la identidad exterior que miramos en el espejo tridimensional siempre estará cambiando y necesitamos adaptarnos a ello si queremos vivir una vida en paz y feliz, ya que biológicamente estamos preparados para transitar un camino de cambio. Hoy no somos los mismos que seremos dentro de 10, 15, 20 ó 30 años… mi rostro irá cambiando, se llenará de arrugas; mi cuerpo expresará la edad de mi tránsito por esta vida. Si termino viejo y encorvado, la vida me habrá ganado porque serán tan grandes las cargas que mi cuerpo no pudo digerir, que éste se inclinará hacia el piso; en cambio, si mi camino fue alegre, optimista y supe adaptarme al movimiento de este viaje, mi cuerpo demostrará eso.

Todas las expresiones exteriores, físicas inevitablemente irán envejeciendo pero siempre sabré que en mi espejo interior encuentro mi verdadera identidad, aquella que no cambia. Entonces, de esa manera podré vivir feliz sabiendo quién soy, cuál es mi verdadera identidad espiritual; eso me dará confianza y paz ya que la identidad tridimensional habrá cambiado a nivel biológico, entre otros niveles; mi ser hoy podrá ver aquello que no vio ayer, y mañana tendrá aún más visibilidad en el camino. No importa cuánto haya cambiado, ascendido o iluminado el exterior, el espejo interior siempre me mostrará con firmeza y fidelidad mi verdadera esencia espiritual, el maestro que “yo soy” aquí, allá, en lo alto, en lo ancho, en lo profundo, en lo infinito, en el tiempo humano, en el tiempo cósmico, en la eternidad, en el vacío, en la materia… mi espejo interior siempre será quién es por toda la eternidad.

Para el “yo” que vive ahora en este mundo, el que ahora está escribiendo esta carta, para este humano que mañana estará encarnado en la piel de otro hombre, el espejo tridimensional habrá cambiado tantas veces que ya ni siquiera recordará quién fue alguna vez; pero una cosa no habrá cambiado nunca: mi espíritu, mi ser, mi verdadera esencia.

Querido trabajador de la luz, ¿cómo es?, ¿cada vez que decido escribirte se va produciendo en mí una nueva apertura, un nuevo despertar y comienzo a darme cuenta de más y más cosas?, ¿acaso tu vida también es así y día a día descubres algo que antes ignorabas?, ¿qué sucede cuando comienzas a ver aquello que antes ignorabas?, ¿es posible regresar a la ignorancia?

Una vez más te digo: Gracias porque tu despertar es también el mío, por activar la luz que vive en ti y continuar con tu trabajo de amor en este mundo, lo cual me ha permitido despertar a una nueva luz una vez más.

Ya no temo al movimiento de cambio, ahora sé que cada nuevo movimiento es un paso más para intentar reconocerme, acercarme poco a poco a mi segundo espejo interdimensional y vivir observándome en él toda la vida.

Ahora sé que reconocer ese espejo me ayudará a reconocer el del prójimo; ese prójimo que tal vez ignore que tiene una identidad que nunca cambia, que es perenne y real. Cuando descubra que puede mirarse en ese espejo interdimensional eterno, se dará cuenta de que lo de afuera es efímero y se acercará a su verdadera identidad.

El día en que millones de humanos dejen de mirar el espejo exterior para comenzar a mirar el espejo interior, quizás se acaben todos los problemas. Porque ese día todos tendremos luz y amor para darle al mundo; se acabarán las guerras, las desigualdades, los traumas, la falta de amor pues entonces nos daremos cuenta de que somos un REFLEJO, de que nuestra alma es el espejo de una conciencia superior y de que la forma que elegimos para reflejarnos humanamente es el lenguaje universal del amor.

Querido trabajador de la luz, nuevamente escribir esta segunda carta ha significado un nuevo despertar para mí y al igual que la primera, no sé si llegaré a enviártela alguna vez; porque ya no estoy seguro de si te escribo a ti o me escribo a mí mismo, o si esta decisión de escribirte ha activado en mí al gran maestro que “yo soy”. Quizás, directamente le haya estado escribiendo a él en todo este tiempo, a ese trabajador de la luz que siempre vivió en mí pero permanecía dormido, inactivo, esperando ser encendido. Él es el espejo que no envejece, la luz que nunca se apaga aguardando que yo (representante del espejo tridimensional) pose mis ojos en él.
Mañana, ya no seré el mismo, habré cambiando de identidad exterior, ¡tantas veces!; a pesar de ello, siempre seguiré conservando la misma esencia e identidad interior. Esa identidad interior es nuestro mejor maestro, es el trabajador de la luz que todos llevamos adentro y es a él a quien le escribo esta carta en este momento.

A ti te digo querido maestro, a ti te digo entonces:

Así es, así es, así es… por toda la eternidad.

Kryon
Por María José Bayard

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