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Posted by on Dic 14, 2016 in Canalizaciones Kryon, Notas | 0 comments

La Encarnación de las conciencias en la Materia

En ese reseteo que la tierra hizo hace más de 13 mil años no sólo murió una parte importante que necesitaba hacerlo para encarnar nuevamente. También trascendieron muchos seres encarnados en la naturaleza, tan viva, que existió en Lemuria.

Trascendieron los guardianes de las montañas, árboles, seres de los cristales, vegetación, encarnados en cada reino.

Lo que sucedió es que nuevos espacios ya se habían predispuesto a recibir sus espíritus cuando el cataclismo pasara.
Así es como muchos seres se trasladaron hacia sus nuevos cuerpos para RENACER.

Hay uno de ellos, y es el que les quiero contar, que actualmente se encuentra encarnado en el cerro San Javier en Tucumán.

En Lemuria existió un cerro, que albergó físicamente, el espíritu del guardián del corazón crístico. Cuando todo se hundió, ese guardián se movilizó hacia otros espacios terminando de encarnar finalmente en lo que hoy es el Cerro San Javier en Tucumán.

Cuando visité el útero de la gran mujer (Tandil, Argentina) hace unos meses atrás para el 9-9-9, sentí esto: «Las conciencias que alguna vez estuvieron vivas en el cuerpo de Gaia, y tuvieron que elevarse para luego volver a encarnar en otro cuerpo, renacieron en los diferentes espacios del planeta y hoy están ahí, despertando de este sueño aletargado»

Pero, ¿Acaso no estaban allí antes?
Si, solo que dormidas hasta tanto la evolución planetaria los despertase.

Y sucede este paralelismo: «Antes de que Lemuria se hundiera todos estuvimos de acuerdo en ser desconectados en las partes de nuestros cuerpos físicos para que la magnitud de lo que estaba por atravesarnos no nos quebrase tanto y así no tener que retrasarnos en cientos de años y encarnaciones que nos hubiera costado el tener que restaurar esas heridas en el campo espiritual y físico. Así, los filamentos energéticos que sostenían nuestros pies anclados sanamente a este bello planeta se cortaron, guardándose en los códices que sostendrían la información para que cuando Gaia volviese a amanecer cada uno pudiera tomar sus filamentos sagrados nuevamente. Así, sucedió con los brazos y manos. Así sucedió con el corazón y cada órgano del cuerpo humano. Si has tenido la sensación de estar fragmentado es porque quizá aún tienes el recuerdo de ese tiempo lemuriano. Y es que era necesario hacerlo, como medio de protección. Así, la tierra tuvo que entregarse a un gran proceso de purificación, pero para ello ya había creado la forma de sostener a sus hijos. Los cuidó. Y si lo vemos de esta manera, todo el dolor que puede haber quedado hacia la gran madre se disuelve en este instante”
Ella se encargó de co-crear junto con grandes maestros y seres de otra dimensión que estuvieron asistiendo, espacios ciegos en su rejilla para que esos puntos no se vieran afectados y el conocimiento logrado hasta ese instante no se perdiera. Así surgieron los ríos subterráneos y diversos espacios intraterrenos. Las venas y todo el cableado del cuerpo de Gaia fue llenado de información representando los nodos que sostendrían la energía en el planeta hasta el nuevo amanecer.

Retomando lo anterior…

Cuando visité el útero en Tandil (Buenos Aires, Argentina) vi al espíritu del mismo emplazado en la ciudad, pero aún no lograba sentirlo encarnado completamente en ese espacio. Entonces pensé en esto que hoy les cuento. Ciertamente aún no está encarnado del todo, pues lo va haciendo por capas. Dichas frecuencias se van gestando conforme las/os diosas/es humanas/os van elevando la frecuencia y conectando con su propia divinidad. Es muy simple. Somos las Células que conforman ese tejido. Si estamos perdidas o aún inconscientes y dormidas, el útero también lo estará. Lo mismo sucederá con los pechos, corazón, y cada parte del cuerpo de este planeta tierra.

Existen ciertos espacios que son sostenidos por otras esferas de conciencia, como el Monte Shasta por ejemplo, que representa uno de los pechos (el derecho, masculino) desde donde se alimenta a la tierra de la energía lemuriana. Pero recordemos que toda una comitiva de lemurianos, que sostuvieron la energía de aquellos tiempos, está allí sosteniéndola nuevamente. A decir verdad, nunca se fueron de ese espacio.

Hay muchos seres que están pidiendo y colaborando arduamente por nuestra trascendencia porque su propósito aquí en el planeta se terminó y solo se están quedando aquí para finalizar lo que les corresponde sellar y sostener. Muchos otros apenas están despertando y reencarnando en los espacios que les toca estar al servicio de este gran plan.

Somos un plan dentro de millones e infinitos más que ha trazado la mente de Dios. ¿Acaso no es maravilloso?

Cuando pensamos en vegetación por ejemplo, decimos que la flora de las Pléyades es diferente a la de nosotros en este planeta. Es flora con más conciencia de la que hay aquí.

¿Por Qué?

Porque todos los filamentos ya están tejidos y hay interacción entre la evolución de las especies, pues los seres que habitan esos espacios son seres de altísima conciencia. Entonces podemos decir que la conciencia que los inunda ya encarnó plenamente en esos espacios. Lo mismo con la fauna, minerales y espacios físicos.

¿Acaso no sucede lo mismo con nosotros mismos en este planeta? ¿Acaso no estamos dormidos y estamos trabajando para despertar poco a poco más y más capas?

¿Acaso no está claro cuando vemos que estamos tan adormecidos a pesar de existir en cada uno de nosotros una súper conciencia (la de nuestro ser superior y ser solar) queriendo encarnar plenamente en este espacio? Somos nosotros quienes damos esos espacios y estamos trabajando para ello.

Esto mismo sucede también en el cuerpo de Gaia. Todo está vivo y funciona aún sin esta gran conciencia encarnada plenamente en los espacios. Imaginen cómo sería todo el planeta con sus conciencias solares encaradas plenamente. ¿Lo pueden ver? ¿Pre-sentir?

Se me ha mostrado cómo será. El guardián del cerro ha comenzado a transmitirme la información y energías para poder tener este discernimiento ahora. Lean y relean muchas veces este pergamino de información pues aquí se encuentran plasmado los pasos que vamos a tomar de ahora en más para continuar con la ascensión planetaria. Cada quien se encargará de lo suyo, y quien no, volverá para encarnar con una nueva conciencia.

Gaia nos está esperando, pues ella ya evolucionó dentro de su potencial sagrado. Nuestras divinidades nos están esperando también, pues ellas ya se vieron amanecer desde el espacio energético en el que están y fueron creadas por nosotros mismos en ese espacio multidimensional.

Todavía tenemos la hermosa misión de seguir creando masa crítica con la activación del útero crístico, el canal de alimento divino (los pechos) y todas las partes de nuestro cuerpo que necesitan ser elevadas.

Cuando eso suceda, las partes del suelo gaiano que representan esos mismos espacios recibirán la información de que sus células están sanas, con conciencia, y lo que harán será elevarse. No los quiero desilusionar pero estamos dando apenas los primeros pasos. Hay mucho trabajo por hacer.

Ya despertarán los seres que ayudarán a tejer los filamentos dormidos por miles de años. Hablo de los filamentos físicos en nosotros, los lemurianos. Ya irán despertando. Desde mi humilde lugar les digo que ya han bajado algunas tecnologías que comienzan a reactivar suavemente espacios que también estuvieron dormidos, como ser: «El entramado de la energía femenina, estrellas en el cuerpo, las constelaciones, articulaciones, dedos de manos y pies, útero, pechos, columna, etc»

He canalizado todas esas tecnologías que conectan la primera capa ya que toda esa información es la que se guardó en el códice para que fuera recuperada en este tiempo y nos ayudará a recordar nuevamente quienes somos. A cada quien le toca lo que le toca.

Sentirán movimientos energéticos inusuales en partes de su cuerpo. Aún recuerdo cuando bajó toda la información sobre astrología interdimensional (los astros en nosotros de manera multidimensional) y renació la configuración de la estrella de la espalda (a la altura del corazón) que está conectada con la luna. En ese entonces se volvieron a tejer los filamentos y esa zona molestó bastante hasta que se activó la primera capa de filamentos. Hablo de capas y no de una activación plena cien por ciento porque es mucha la energía, muy alta, y conforme vamos abriendo espacios de nuestras conciencias vamos permitiendo que esas energías se enciendan en nosotros.

Algunos registros inarmónicos que se encuentran en el plano cuántico, bloquean el paso de la energía hacia ciertas zonas del cuerpo. De ahí que la enfermedad se traduce sensiblemente en la incapacidad de ese espacio para recibir las frecuencias de luz para lo que fue creado. Por ello es importante trabajar en sanar los registros, para abrir los espacios, permitir que los filamentos se abran y tejan para recibir las coordenadas nuevamente.

Habrán aperturadores, que ya nacieron, para ser canales de esos tejidos y nos lo entregarán y ayudarán a recordarlo. Lo más importante es saber que es algo que esa dentro de ti. No debes poner el poder fuera de ti, porque lo que tú hermano o hermano hará será realzar los propios espacios internos que ya son tuyos. La era de acuario late de esa forma. Late en par. Por ello, los trabajos se darán de esa manera. Dos pantorillas (parte del cuerpo que rige acuario), dos corazones latiendo. Uno representando el femenino y otro el masculino. Surgirán muchos pares energéticos para los trabajos. Y verán que las redes fluirán cada vez más así, con números pares.

El conocimiento circula y es vertido al corazón de cada hermano, hermana. El aguador que vive en cada ser y se activa para dejar que la naturaleza salga por la piel, llene los espacios y lo torne sagrados, como alguna vez fueron y fuimos.

Todo está vivo, pero cuando la conciencia crística anide en esta dimensión, recién ahí encararán las dimensiones de los que somos realmente.

De esta manera se plasma en la tierra lo que resueno llamar “Sanación Esmeralda” (por la Red Esmeralda que se tejió en un pasado) que representa tejer nuevamente el sentido de los filamentos del cuerpo físico (con previa base de sanación de los registros del plano cuántico) para encender todo el cableado sagrado que alguna vez nos convirtió en Avatares.

Con amor,

María José Bayard

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