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Posted by on Mar 13, 2015 in Notas |

No creas que eres eso que ves

No somos lo que vemos, sólo es la energía que se ha condensado, solo es la esencia que ha tomado forma para SER en un plano humano, en un plano físico y tridimensional, pero la realidad yace y acontece detrás de esa forma.
No somos lo que miramos en el espejo en la mañana, aunque nuestros ojos reflejan el espejo de nuestra alma, aunque tu piel refleja las células que contienen la esencia de lo que eres.

Aunque la estructura física sea una simple forma de lo que sientes que eres, y creas que eso es todo y nada más, existe algo más allá de todo y es tu verdadera realidad.

No creas que eso que miras y tienes puesto es tu realidad y tu verdad, no creas que eso que tienes y has logrado físicamente, es toda tu realidad. Es parte, pero no es todo. Existe algo más allá del tiempo, más allá de lo que pueda ocurrir en tu realidad humana, existe una esencia que está viva y lo seguirá estando por toda la eternidad. Es la esencia que habita a la forma, que habita la materia y que la hace estar viva y le permite ser, pero sin esa esencia las formas morirían, dejarían de existir y sencillamente todo volvería a ser energía.

Es eso lo que somos ahora, es esa la voz que te habla. Es una energía que puede elegir tomar forma, ya que, al condensarse en una voz, por medio de una garganta, a través de una conciencia que procesa, recibe la esencia y la pone en palabras.

No creas que eres tus problemas, no creas que eres tu oscuridad; son simplemente excusas que has creado para buscar una nueva realidad. Son impulsores, son energías que vinieron a movilizarte, a sacarte del área de confort, del área de la permanencia, de lo seguro, de ese lugar que no te moverías si no tuvieras desafíos que afrontar. Gracias a que los tienes, hay una parte que se despierta en ti que te impulsa a buscarte, y es ése motor de búsqueda el que te lleva a reconocer la esencia… porque Dios ha formado un velo entre tú y ella para que aprendas el camino, reconozcas el sendero de conexión.

Mensaje de la “esencia”

Por María José Bayard