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Posted by on Feb 2, 2015 in Canalizaciones Kryon, Notas | 0 comments

Pequeños actos cotidianos que nos regalan grandes mensajes

Fuimos con amigos a visitar un cerro. Llegamos y el cielo estaba casi despejado. Veíamos unas pequeñas nubes grises, pero estaban lejos. Desde la perspectiva que estábamos podíamos ver toda la ciudad. Hacía calor, el día estaba pesado, con humedad.

Dejé el abrigo en el auto, no pensé que haría frío. Uno de mis amigos sí lo bajó. Cada uno fue por su lado a apreciar el paisaje externo e interno. Nos silenciamos. Solo miramos. De repente, una niebla cubrió el cerro y nos envolvió a todos los que estábamos en él. Llegó el frío intenso de la niebla. Me abracé a mí misma para cobijarme. La niebla seguía subiendo, pasaba frente a nosotros. Luego se iba, hasta que, después de unos minutos, se fue completamente.

Cuando este pequeño acontecimiento pasó, pensé para mi interior: “El cerro acaba de enseñarnos algo”

“En cualquier momento, de forma imprevista, algo puede nublar tu vista. Envolverte en un frío intenso y despertar en ti el deseo de regresar”

Atravesamos ese pequeño momento. Dejamos que la niebla pasara y cuando se fue, volvimos a apreciar el paisaje, pero con otra perspectiva. El haberlo perdido por unos instantes hizo que se despertara en nosotros la añoranza de volverlo a ver.

Así es la vida. Hoy podemos estar parados positivamente, y algo que no imaginamos, puede aparecer frente a nosotros. Esto puede desestabilizarnos o no. Lo importante es observar cómo pasa…

Fuimos conscientes de la enseñanza que el cerro nos estaba dando.

“Todo pasa cuando capitalizamos la enseñanza que la niebla nos trae”

Obsérvala y déjala pasar. Después de todo, saldrá el sol y volverás a disfrutar del bello paisaje.

María José Bayard

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