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Posted by on Nov 7, 2016 in Canalizaciones Kryon, Notas | 0 comments

Reconocimiento Lemuriano

Y cada hermano, hermana, reconocía las estrellas de su semejante. Cada uno portador de una configuración energética específica.

Y este sello producía una ESTELA dentro de su caminar por el suelo gaiano. Y en esta ESTELA universal se sembraban los códigos de las estrellas.

Los lémures viajaban dentro del tejido de la Flor de la Vida. Nunca nada permanecía estático. Pues en el movimiento se encontraba la danza celestial que ellos venían a plasmar. No existía un ritmo, sino múltiples dimensiones de Sí Mismo, del ser solar en esencia.

Y así expresaron todos juntos una melodía de amor tan fuerte y resonante que al latir el corazón de un lémur, hermana o hermano, producía el mismo latir en el corazón de la célula de una planta, piedra… los elementales se unían a esa danza y los lémures a la danza de los elementales del planeta.
En toda esta expresión del “Sí mismo” reconectaban con su SER SOLAR en esencia. Y al verse primero, el otro podía hacerlo luego. Y como espejos infinitos vieron el amanecer en el reflejo de los otros. Y como templos rozagantes se vieron… se honraron con solo contemplarse.

Y toda esta conexión Lemuriana a través de los tejidos tendidos en la voz de la hermandad, fue oxígeno para Gaia. Y la madre les devolvía el mismo amor. Con la conexión de sus reinos se producía el mismo eco que latía en el corazón de cada lemuriano. Y la naturaleza fue tan viva que las estrellas se encendieron aún más. Y el agua estuvo cargada de tanta memoria que atravesar los mares era cuestión de entregarse y dejarse flotar.

El viento fue un aliado tan importante en esta tarea que al expresarse a través de la voz de los hermanos sintió la manifestación de Sí mismo… y el soplo solar fue aún más grande.

Y el fuego fue tan fuerte e infinito que expresaba la proyección que cada lémur ardía desde la propia esencia.
Y esta ceremonia tan inmensa ofrecida en este suelo alimentó el vuelo de cada ave, porque al brillar los hermanos todo resplandecía, como la luz de las estrellas en el universo entero.

Y como fue en tiempos de la era acuariana-leonina en el pasado lemuriano, ahora será de nuevo. Porque cuando cada uno selle su propia impronta primero, liberará los viejos fotogramas que lo sostenían en la antigua trama. Ahí podrán despertar de nuevo el propio tejido interior. Y cuando eso haya amanecido en su propio universo lo extenderán de nuevo hacia el del otro hermano.

Y así sostendrán la tribu, el tejido, la voz de la hermandad. Porque a esto han venido: A reconocerse, amarse nuevamente por lo que son y fueron.

Y para llegar al altísimo reconocimiento del Sí mismo, es menester encontrar la paz. Y esta voz que hoy les habla los acompañará luego que la hayan plasmado en sus propias células, porque es la voz de su verdad, la que guardaron en el voto de silencio hace algún tiempo. Pero ya no hay votos en este presente. Porque para qué construirlos de nuevo si ahora viniste a brillar sin apego, sin los sentimientos humanos que han tejido luego que nuestra luz naufragó perdida, sin rumbo, sin casa.

Ya es tiempo que comprendas el amor sin apego, sin posesión. Pues ésta última es el miedo disfrazado, es la máscara que se colocó a sí mismo para evitar el recorrido hacia la maestría del ser solar.

Entonces entiendan que al amarse y verse primero soltarán las relaciones tóxicas que en un pasado los hundieron, para tomar toda esa sabiduría consumada y ahora caminar en red, dentro del tejido de la Flor, sin intentar conservar algo que solo pueden encontrar en su propio centro, y que por miedo han limitado a buscar en otros espacios.

Cada uno emprendió su propia búsqueda de reconocimiento, pero para que otro hermano pueda observar el brillo, tienes que verlo primero en ti. Si no te habilitas a observarte, nadie más podrá hacerlo.

Luego caminarán reconociendo sus pasos, sembrando en cada pisada una danza de amor y honra infinita. Y es allí mismo, en ese pequeño y eterno instante, donde ya te encontrarás sumergida/o nuevamente en el SER SOLAR. Ahí se verá el eje que están comenzando a transitar de nuevo ACUARIO >>>> LEO. Porque una identidad solar habrá nacido, el polvo de estrellas se habrá hecho carne. Gaia te habrá parido de sí y existirán un sinfín de estrellas agrupándose, en movimiento, tejidas en este espacio de la tierra. Pero habrán danzado hacia adentro primero. Solo así reconocerán luego la danza afuera. Solo así brillarán en el tejido de acuario.
La voz de la hermandad lemuriana

Canalizado por María José Bayard – Libro II de Códices Lemurianos

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